Durante el último mes y medio, aproximadamente, estamos asistiendo al fin del mundo v2.0. Y es que el mundo se acaba al menos una vez al año, algunos años 2 o más. Esta vez el culpable de que se acabe es la llamada gripe porcina o 'swine flu', para los angloparlantes.

En escasos días una simple gripe, se convirtió en una pandemia de proporciones épicas. Aquí para mi que la OMS se sobro un poco, pero bueno, no se puede predecir un fin del mundo sin expresiones como pandemia, proporciones épicas o cosas así. El caso es que esta gripe, podría acabar con una gran parte de la población!!! (Pongo admiraciones aquí para añadir dramatismo).

En un periódico de Londres pude leer hace unas semanas: "Más de 40.000 personas podrían morir en el área metropolitana de Londres". Joder, yo que estaba allí de visita, pensé, mira que si se acaba el mundo y yo ya he pagado el vuelo de vuelta, menudo desperdicio. Pero es que claro, un fin del mundo no es nada sin grandes cifras de muertos en las portadas de los periódicos. Que esto lo hacen porque queda muy bien en el cine, cuando los extraterrestres o algún viajero del tiempo llega a la tierra y se encuentra con que no queda ni el apuntador, una ráfaga de viento hace aparecer ante la cámara la portada de un periódico con la fatal noticia.

La verdad es que esto del fin del mundo ya empieza a convertirse en algo tan habitual, que al final cuando alguien, por muy científico que sea, salga de nuevo en la tele diciendo que se acerca el fin del mundo, tendrá suerte si la gente no cambia automáticamente de canal pensando que se trata de una reposición.

Eso si, las pandemias ya no son lo que eran, antes si que daban miedo, la viruela, por ejemplo, las manchas y ampollas que les salían en la piel a los afectados, eso si daba miedo. Pero claro con el virus de la viruela ya se erradicó, pues nada que como mucho te encuentras a uno estornudando como si le fuera la vida en ello y unas cuantas personas a su alrededor huyendo despavoridos en busca de la farmacia más cercana para comprar una mascara y una vacuna de Tamiflu, que dicho sea de paso, de poco les va a servir. Eso si, los fabricantes de máscaras y las farmacéuticas están encantadas de que cada poco tiempo nos enfrentemos a un nuevo fin del mundo que llenará aún más sus ya de por si llenos bolsillos.