Llevo bastante tiempo utilizando software libre siempre que puedo, vamos cuando encuentro un sustituto que me convence del software propietario que utilizo, la verdad es que en ocasiones es bastante difícil encontrar un software que se adapte a las necesidades que me cubre el equivalente propietario, pero poco a poco podemos encontrar alternativas libres que nada tienen que envidiar a sus equivalentes de pago.

Pero claro, todo esto tiene un coste que cualquier usuario no puede pagar. Hace unos días mi mejor amiga, Eva, decidió buscar alternativas libres para los programas que utiliza habitualmente para diseño y maquetación. Encontró opciones muy interesantes como The Gimp, un muy buen sustituto de Photoshop, o Scribus un software de maquetación muy completo. Me pidió ayuda para instalar este último y los problemas empezaron ya para encontrar de donde se bajaba la versión para windows, versión que sabíamos que existía, pues lo pone en su página principal. Una vez encontrada la página adecuada, resulta que Scribus requiere de la instalación previa de Ghostscript, software que hay que bajarse de Source Forge, nunca me había parado a pensar lo complicado que es bajarse algo de esta web si no tienes perfectamente claro lo que quieres, para empezar uno ya se pierde entre la cantidad de distintas versiones del mismo software, para que cuando parece que ya has encontrado el archivo adecuado, te salga la dichosa página con los distintos mirrors para que escojas de donde bajar el fichero elegido. Vamos toda una odisea para alguien que lo único que quiere es instalar una herramienta en su ordenador.

Concluyendo, según mi opinión, el software libre no llegara al gran público hasta que sus creadores y/o mantenedores no lo hagan mucho más accesible.