Hace un par de días leí en Twitter que había un satélite de la NASA fuera de control a punto de caer sobre la tierra. Por si esto fuera poco resulta que España estaba en la posible trayectoria del satélite. Yo no se vosotros, pero me preocupe un poco.

Con esta preocupación en mente, decidí buscar algo más de información del tema. En una primera búsqueda, encontré una noticia en la que se hablaba de ello y en la que daban unos datos de la NASA que pretendían tranquilizar. Y digo pretendían, por que lo que es a mi no me tranquilizaron en absoluto. Para empezar, la NASA, decía que podían predecir el impacto con un margen de error de 12000 km. No se yo, pero me da a mi que el margen de error es un poco grande. Para que os hagáis una idea, el diámetro de la tierra es poco más de esos 12000 km. Otro ejemplo, la distancia entre Lisboa y Tokio es de 11140.

A lo que voy, que uno piensa que la NASA tiene a las mejores mentes del planeta trabajando para realizar este tipo de cálculos y resulta que a la hora de la verdad lo único que te pueden asegurar es que caerá en algún lugar del planeta. Bueno cualquier lugar no, que también leí que en EE.UU. no iba a caer, que parece que el satélite estuviera programado para no hacer daño en su casa.

Eso si, lo que más me tranquilizó fue leer que la probabilidad de que algún trozo hiriera a alguien era de “solo” 1 entre 3200. Supongo que esta cifra me tranquilizaría mucho más si viviera en EE.UU. como los señores ingenieros de la NASA que han calculado la cifra.

Pero no penséis que el satélite de repente ha dejado de funcionar o le ha dado por ahí y se ha precipitado contra la tierra en un desesperado intento por volver a casa. No, resulta que el satélite se quedo sin combustible en el 2005 y desde entonces ha estado vagando sin rumbo hasta que le ha dado por caerse. Y yo me pregunto: ¿En 6 años no han tenido los de la NASA tiempo para hacer algo con el? o ¿No podían haber hecho unos cálculos más precisos?

En fin, afortunadamente el satélite no ha herido a nadie, así que genial. Ahora a esperar que algún otro decida que es un buen momento para volver.