Sin palabras
Martes, Noviembre 29th, 2005Este post-it me lo he encontrado en el libro que estoy leyendo:

Este post-it me lo he encontrado en el libro que estoy leyendo:


Tomasito es un gato que ya no esta entre nosotros, ahora nos mira alegre desde su nube en el cielo, esta es la entrada del diario de Tomasito del día de hoy:
Diario de Tomasito., 23 de Noviembre 2005
Son las 9 de la mañana.
Que noche tan larga. ¡Que bien he dormido ¡. ¡Que dulce despertar!.
No siento dolor ni miedo. Ya todo pasó. Al fin.
Echo de menos a mi felina terrestre, la que entraba taconeando para hacerme arrumacos. Se que aún no se atreve a entrar en mi habitación. Sabe que no volverá a ver mis ojos verdes.
También debo disculparme con Rosa, no he sido capaz de regresar a su casa, a mirar hacia el sol desde su ventana.
He sabido estos días, antes de partir, que cada uno disponemos de un tiempo de vida, de un ciclo vital único y limitado, incambiable en horas, estipulado pero desconocido para nosotros.
He sabido que el tiempo final de este ciclo es siempre un secreto mientras vivimos y que solo de los que nos rodean y nos aman cuando nos marchamos depende el encontrarle un sentido.
Las chicas de Madrid Felina, y Rosa, lo descubrirán con el tiempo y entonces la impotencia se alejará avergonzada por haberlas perseguido.
Yo ya se por qué estoy aquí.
Me esperaba hacía desde el principio una nube gorda, esponjosa y calentita. Ponía a la entrada: ?Nube de Tomasito El Gordito?.
Desde ella tengo una vista estupenda y la manejo a mi gusto, llevo mucho tiempo anhelando este buen sol.
Miro hacia abajo continuamente. Que claro se ve todo desde aquí. Veo a mi Paula cotillear la casa de Rosa y se que aún tardaremos muchos muchos años en reencontrarnos.
Pero sobre todo busco continuamente a mis chicas felinas, me necesitan aquí arriba.
Por ellas tenía yo que estar tan alto. Aquí, donde tengo contacto directo con quien esparce cada día la esperanza, enchufe privilegiado con quien dosifica la fuerza y el coraje que necesitan ellas en cada momento, con quien provee con generosidad de la cordura suficiente para poder decidir cada día qué hazaña es inmediata y cuál ha de postergarse.
Ellas necesitan que yo vigile, para que las tenga en cuenta, a quien concede la sabiduría para saber reconocer la diferencia entre lo posible y lo imposible.
A todo esto, se me olvidaba, vinieron a recibirme Trufa, Laura, Gordete, Siria, Herón, Burbuja, Cactus, Fiti, Chino, el primer Simón, la mami y sus bebés, Murphy …….. y otros tantos coleguillas, cada uno en su nube, que nunca antes había visto pero que me esperaban alegres.
Y estoy feliz.
Fdo. Tomasito El Gordito.
Si quieres ver el original visita Madrid Felina
Gracias a María por enviarme los enlaces y a Teresa Nin, autora del diario.
Bueno, como ya he dicho en la actualización del artÃculo anterior, el sistema de comentarios no funcionaba, y dicho sea de paso, por mi culpa. Si lo del cambio de servidor habÃa salido demasiado bien
.
Pues nada, no me queda más que decir, que los comentarios ya funcionan bien (gracias de nuevo Eva) y animaros a que también vosotros colaboréis comentando los artÃculos.
Pido disculpas de nuevo.
Y como lo prometido es deuda, ahà va el Mea Culpa:
Confiteor Deo omnipotenti,
beatæ Mariæ semper Virgini,
beato Michæli Archangelo,
beato Ioanni Baptistæ,
sanctis Apostolis Petro et Paulo,
omnibus Sanctis, et vobis, fratres (et tibi pater),
quia peccavi
nimis cogitatione, verbo et opere:
mea culpa,
mea culpa,
mea maxima culpa.
Ideo precor beatam Mariam
semper Virginem,
beatum Michælem Archangelum,
beatum Ioannem Baptistam,
sanctos Apostolos Petrum et Paulum,
omnes Sanctos, et vos, fratres (et te, pater),
orare pro me ad Dominum Deum nostrum.
Amen.
Al pie de casi cada artÃculo de este blog pone eso, no es ninguna queja, es solo que hace tanto tiempo que no recibo ni un solo comentario que empiezo a pensar que, o bien los artÃculos que escribo no son interesantes, no hay problema para mi lo son
, o bien que solo los leo yo, tampoco hay problema, este blog nació de la necesidad de expresar mis pensamientos e ideas, sin más pretensiones que las de no dejarlas en el tintero. Es cierto que ultimamente no me he prodigado mucho publicando, pero estaba en una etapa de mi vida en la que necesitaba desconectar un poco de este mundo y concentrar mis energÃas hacia mis amig@s y familiares, que dicho sea de paso son lo que más me importa en esta vida.
Bueno me estoy poniendo sentimental y ese no era el objetivo de este artÃculo, asà que solo me queda animaros a que si tenéis cualquier cosa que comentar o decir sobre lo que publico, pues no os cortéis, me encantara saber vuestra opinión este o no de acuerdo con ella.
Seguiremos informando.
Actualización: Según me cuentan (gracias Eva
), el sistema de comentarios devuelve error al intentar comentar algo, asà que, entono el mea culpa, y me pongo a arreglarlo.
Pido disculpas por este error.
Pues así estamos:
![]()
In the grand scheme of things, it’s really no big deal. But boy is it embarassing.
Please visit the Flickr Blog
if you’d like to look at some photos.
Vergüenza ajena, precisamente eso es lo que siento en este momento, mezclado con bastante cabreo por ver como la polÃtica del miedo triunfa en las empresas de este paÃs. Las empresas han constatado que el miedo funciona y claro lo usan sin ningún reparo para conseguir sus objetivos empresariales que casi nunca coinciden con los objetivos de sus trabajadores, es más en demasiadas ocasiones son totalmente contrarios o en el mejor de los casos, no permiten que los trabajadores consigan sus objetivos personales. Las empresas no se dan cuenta, de que un trabajador contento es un trabajador productivo, o quizás si, pero les supone aprender una nueva forma de dirección, que si bien les reportarÃa muchos más beneficios que su actual polÃtica de atemorizar a los trabajadores, ven que les funciona y no les requiere ningún esfuerzo por su parte.
Pero lo que más me cabrea no es que las empresas utilicen esa polÃtica de atemorizar a los trabajadores, es la única forma en que han aprendido a trabajar, lo peor es la actitud de los trabajadores ante esta nueva clase de esclavitud, resignarse, no creerse dignos de un trato mejor, renunciar a su vida familiar como si fueran a heredar la empresa.
Yo personalmente era muchÃsimo más productivo cuando era feliz en mi trabajo, cuando la empresa no utilizaba el miedo como arma contra mi, a mi el miedo, no me motiva, sino todo lo contrario.
En fin, cada dÃa soy más consciente de que si queremos cambiar algo, lo tenemos que hacer nosotros mismos, porque muy poca gente parece dispuesta a luchar por recuperar la dignidad de la que todos, sin excepción somos merecedores.